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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 13 de Febrero de 2011.

Una de las claves de la paz y la alegría internas es aprender a ser agradecidos. Mas que un acto protocolario o de buena educación, el dar las gracias es una herramienta poderosa que al ser utilizada conscientemente da un giro a tu vida.

La gratitud genera felicidad, eleva tu estado de ánimo y mejora tu salud física, mental, emocional y espiritual. Sentirse agradecido da valor a tu existencia y te trae más regalos. Dar gracias por lo que Dios, el universo y los ángeles nos entregan, nos abre las puertas a la posibilidad de recibir más y en consecuencia a atraer lo que aun no tenemos. Es importante empezar cada día con una oración de agradecimiento. Una afirmación sencilla como: “Gracias Dios, Gracias ángeles porque el día de hoy todo está cubierto”, te aporta la tranquilidad necesaria para arrancar positivo y con muchas ganas cada mañana.

Por medio de la gratitud, se forma una base sólida para construir una vida armoniosa, abundante y consciente. Está demostrado que enumerar las bendiciones con las que contamos a diario, reduce el estrés y la ansiedad. Muy sabio es el proverbio francés que cita que la gratitud es la memoria del corazón.  De manera que establece una práctica regular de gratitud. Hoy mismo crea una lista titulada: “Gracias Dios por:” e incluye todo lo que tienes por agradecer. A medida que encuentres nuevos motivos, añádelos. Cada vez que desees levantar tu estado de ánimo, re-lee tu lista y nota como tu espíritu se eleva de nuevo.

Un acto emanado de la gratitud es siempre beneficioso. Además todo aquello en lo que nos enfocamos, crece. De manera que centra tu atención en cada persona que aprecias y cada cosa (aunque sea pequeña) por la que te sientes agradecido: tu familia, tus amigos, tus posesiones. ¡El universo te enviará mas bendiciones similares!

La gratitud es el arte de saborear la vida. Además tiene la virtud de darle sentido al pasado, paz al presente y crear una mejor visión del mañana. Agradecer incrementa la intensidad y el gozo por vivir. Mientras la desilusión, el descontento y la insatisfacción estrechan la vida, la gratitud la expande.

Agradece a Dios por todo lo que hoy ya tienes, por lo que te ha otorgado cuando se lo has pedido y también, aunque te parezca raro,  se agradecido por aquellas plegarias que aparentemente no fueron “escuchadas e ignoradas”. Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos quejado de que no recibimos lo que pedimos y alguno hasta se habrá enojado con Dios. De seguro fueron peticiones desatinadas que sencillamente no nos convenían, no eran para nuestro bien y el de las personas que amamos.

El decir “gracias” no debe ser una mera expresión de formalidad convencional. Se sincero al dar y recibir gracias. El buen agradecimiento debe partir del corazón, se debe sentir gozo. Agradecer es también una manera de dar. Agradece siempre independientemente de lo que recibas. No esperes algo a cambio. Puede suceder que no encuentres la misma respuesta en la otra persona. Si te dan un regalo, alégrate, recíbelo con gusto y demuestra tu gratitud expresando algo como: “Muchas gracias por haber pensado en mi, por haber tenido el tiempo y la disposición para comprarme algo tan bonito”. Y es que no sabemos agradecer. Casi que por costumbre muchas personas pronuncian palabras como: “¡Qué pena! No tenías por qué comprarme nada”

Si hay un área en la que la gratitud es casi que imprescindible es en el de las relaciones interpersonales.  El agradecimiento libera,  permite el desapego, la aceptación de las cosas y facilita el perdón. Puede convertirse en una verdadera bendición para uno mismo y para otros; purificando la atmósfera de nuestras relaciones  y sanando situaciones difíciles.

El orador francés Oliver Manitara afirma que la palabra “gracias” tiene el poder de abrir la conciencia y despertar a la verdadera riqueza. Aquellos que saben dar las gracias aun en medio de circunstancias complicadas, demuestran su potencial interno y su conexión con una conciencia superior.

Mantener conscientemente pensamientos de gratitud se asemeja a la siembra de buenas semillas. Uno las cultiva y el universo por su parte se encarga de transformarlas en una cosecha maravillosa que se traduce en bienestar en nuestra vida.

Para terminar, Osho, filósofo y maestro espiritual hindú, decía: “no es convertirnos en poseedores de personas y cosas lo que nos proporciona alegría. Úsalas sencillamente como regalos del universo. Si están disponibles, aprovéchalas. Cuando no lo estén, disfruta la libertad de no tenerlas”. Recuerda que nada nos pertenece. Ni siquiera el cuerpo, los pensamientos y nuestros deseos. Tanto si vives en una casa lujosa como en una modesta, agradece y disfrútala. Agradecer marca la diferencia. Venimos al mundo con las manos vacías y partimos igual. Así que disfrutemos y agradezcamos mientras estamos aquí.

Martha Muñoz Losada

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