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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 12 de Febrero de 2012.

Con nuestras reacciones, sensaciones, opiniones y acciones creamos a cada instante nuestra realidad. La forma como percibimos y las emociones que le imprimimos a nuestros pensamientos son parte clave del proceso de creación, o de lo que comúnmente escuchamos como la ley de la atracción.

“He leído mucho sobre esa ley”, “oro a Dios, invoco a los ángeles pero nada me sale bien”, “no me escuchan”, “no se pedir”, “solo me llega lo malo”, “todo se me junta”, “no creo que algo bueno me pase” son de manera muy condensada algunos de los comentarios que más escucho en mis talleres o en consulta. No basta con pedir y pedir si no tomamos acción, no estamos positivos, si no estamos convencidos de que lo merecemos y de que efectivamente puede suceder.

Es indispensable, además, alinear nuestros pensamientos con nuestras emociones y sensaciones; en otras palabras sintonizar la mente, el corazón y el cuerpo para que apunten hacia el mismo objetivo: tus sueños. Si estos tres factores no se coordinan, simplemente el resultado no será positivo ni el esperado.

A lo anterior súmale tu gratitud anticipada, la entrega real (sin condiciones ni expectativas), la habilidad para visualizar y sentir que eso que deseas ya es un hecho y ya se ha manifestado en tu vida y la certeza de que aunque no sabes cómo se desarrollará, tu pedido llegará.

Es como cuando se va a un buen restaurante y se ordena una rica cena.  En realidad uno se sienta, revisa el menú, a veces puede hacer preguntas al mesero o pedirle una sugerencia o hasta una recomendación de cómo quiere su plato o el acompañamiento, y luego espera tranquilo y con confianza a que se lo traigan. Nadie se va hasta la cocina a revisar la preparación, la limpieza o la sazón.

Alguno podría en este momento dejarse guiar por la mente y pensar: “esto suena tan fácil que no puede ser real”.  O por el contrario, “esto es demasiado difícil de ejecutar”. Bueno, la mente y el ego son los que complican y enredan todo. De hecho, de eso vive el ego: del miedo. Se alimenta de inseguridad, temor, crítica, pesimismo y angustia, entre otras. Está claro que lo que tú creas y aceptas en tu interior, es lo que necesariamente experimentas en tu exterior. El único enemigo, el único obstáculo, eres tú mismo.

Auto evaluación

Si consideras que tu proceso de creación y atracción no ha funcionado como tú anhelas, es hora de cambiar la manera como lo has estado haciendo. Si quieres resultados distintos, un método diferente hay que tener; nunca es tarde cuando de aprender se trata. Para empezar, analiza algunas de las cosas maravillosas que han sucedido en tu vida. Puedes invocar la ayuda de tus ángeles de la guarda y del arcángel Jeremiel para que, como un observador y dejando a un lado a tu ego, te evalúes a ti mismo antes de que esas experiencias sucedieran. ¿Qué pensabas?, ¿qué sentías?, ¿estabas optimista?, ¿cómo era tu entorno? Ahora, haz lo mismo pero con un evento negativo, algo que no se te dio, que no salió como soñabas. ¿Qué creencias se paseaban por tu mente?, ¿qué sensaciones?, ¿qué emociones?, ¿dudabas de tu éxito?, ¿era el miedo el que te aseguraba que no lo ibas a conseguir, que ibas a fallar, que no funcionaría?, ¿te anticipaste al fracaso?

Esta revisión es muy importante que la hagas, porque tu hoy es el reflejo de tu ayer. Entonces, si deseas un futuro sensacional, tu presente debes vigilar, ya que es su origen.

Recibes todo lo que creas

Solo tú sabes lo que hay en tu interior así que únicamente tú eres responsable de tu vida. Todo lo que creas, piensas y hablas tiene poder y ejerce efecto sobre tus experiencias. La abundancia o escasez que hoy manifiestas en cada aspecto, es fiel espejo de la amplitud o estrechez de tu propia mente porque la vida es como un eco y el universo como un boomerang (en inglés) que te regresan siempre lo que tu les das. También es tu compromiso mantener tu frecuencia vibratoria en alto y desde el amor, porque cuando vibras en miedo, queja y tristeza, atraes y te enganchas con circunstancias y personas similares.

Toma acción

Dios conoce lo que mejor nos conviene, lo que necesitamos, ya que su amor y el Orden Divino están siempre a cargo. Con el libre albedrío nos regaló además la libertad de elegir. No tomar una decisión, también es una elección por defecto. Así que es importante que pongas también de tu parte y que te muevas en la dirección de lo que deseas. Además, mantente atento a las señales de tus ángeles que te indiquen que vas por buen camino.

Intervención angelical

Habiendo hecho tu auto observación, ¿dónde consideras pueden estar tus deficiencias en el proceso de creación y atracción? Cuando se les pide, los ángeles intervienen positiva y amorosamente en tu camino. De manera que si deseas involucrarlos para que te ayuden a elaborar  esta transformación en tu vida, te sugiero trabajes en conjunto con tus ángeles guardianes y los arcángeles. Si es merecimiento, autoestima, confianza, etc., lo que hay que mejorar,  invoca al poderoso Arcángel Miguel. Pídele que te ayude a sanar tus percepciones, temores e inseguridades y te eche la mano para reemplazar tus viejas creencias con patrones de pensamiento renovados de confianza en ti mismo y en la vida.

Si es en liberar donde tienes dificultades, te recuerdo que entregar no es abandonarse, ni resignarse, ni renunciar. Tampoco confundas dejar ir o fluir con quedarse uno quieto, con pasividad o pereza. Es simplemente renunciar a la necesidad y al deseo de tener control; es confiar, no dudar ni siquiera un poco, mantenerse positivo y contento mientras se dan las cosas. Es no inquietarse con la magnitud de tu pedido ni con el tiempo que pueda tardar en manifestarse; ya que con Dios en tu mente y en tu corazón todo es posible. Para entregar tus plegarias invoca al Arcángel Sandalfón y añade al final de  tus oraciones: “…esto o algo mejor de acuerdo con la voluntad divina”.

No te enfoques en lo que temes, en lo que te hace falta. No pidas desde la carencia. Mejor centra tu atención en lo que sueñas y en lo que puedes dar. Visualiza el mejor escenario posible. Si permites que tu ego se apodere de ti y te abrume con imágenes de drama y desastre, ¿pues qué crees que vas a manifestar? Lo negativo también se atrae, el universo siempre responde. ¡Si te vas a anticipar que sea solo al agradecimiento, a la alegría y a la felicidad!

Maneja tus emociones porque estando bien con uno mismo todo se da y todo fluye como debe ser. Entonces, si el asunto está en la negatividad de tus patrones de pensamiento el Arcangel Jofiel es quien te puede ayudar a embellecerlos. Para manifestar las necesidades materiales invoca al Arcangel Ariel. Si eres de los que les cuesta trabajo “visualizar” el Arcángel Raziel es el indicado. Y si son tus emociones las que no te colaboran, el Arcangel Haniel es quien te puede ayudar a ajustarlas. Esta es solo una pequeña muestra de la ilimitada asistencia angelical con la que cuentas. Es tu decisión aprovecharla.

No delegues tus sueños y recuerda que todo lo que deseas y necesitas ya es tuyo. Ya lo ganaste. Probablemente ya está al frente y no lo has visto. Abre tu mente, tus ojos, tus manos y tu corazón, y disponte a reclamar lo que por derecho divino ya te pertenece: tu propia felicidad.

Finalmente, pide a Dios y a tu equipo de apoyo celestial que te apoyen para no desperdiciar tu energía en pensamientos, visualizaciones y deseos que no te convienen y no sirven a tu propósito divino. A no malgastar tu poder de creación queriendo manifestar, desde el ego, sucesos que te aparten de tu verdadera felicidad.

 Martha Muñoz Losada

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