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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 15 de Abril de 2012.

A veces le pregunto a mis pacientes, ¿cómo te ves a ti mismo en un año, en cinco, en diez?  Algunos responden: “no sé, no me veo, no tengo idea”. ¿Qué pesar no aprovechar correctamente la visualización, una de las herramientas más asombrosas con las que contamos los seres humanos para crear y hacer realidad nuestros sueños y que consiste en usar la imaginación para “ver” anticipadamente lo que se desea y pretender que ya se tiene.

El arte de visualizar no es un don exclusivo de clarividentes o de quienes trabajan con bolas de cristal. Todos los seres humanos contamos con las mismas capacidades para manifestar y concretar nuestros proyectos. Reconocer que las poseemos hace brillar y resplandecer nuestro ser con más intensidad, creando la vida que nos merecemos en un entorno de paz y  armonía.

Cuanto más real, nítida y fuerte sea la visualización, mas fácil es su exteriorización. La clave es ser lo más creativo posible, darle rienda suelta a tu imaginación e ir más allá de tus límites, de lo que consideres probable y de la resistencia propia y la de los demás. Si lo puedes imaginar, ya es mucho el camino que llevas abonado porque si crees que es posible, lo creas.

Para ello hay que empezar por mantener un concepto claro, amoroso y positivo de ti mismo, de tu prójimo y del mundo en el que vives, recordando quién eres y todo lo bueno que mereces como hijo de Dios. Si no te sientes a la altura, revalúa tus creencias, principalmente las que tienes acerca de ti y elabóralas. Pide a tus ángeles que te ayuden a cambiar la percepción que te has permitido de tu propia vida y a reconocer que eres digno de toda la bondad y la abundancia del Padre.

Contrario a lo que muchos pueden pensar (por aquello de dejar de poner los pies sobre la tierra), soñar despierto, una de las formas de visualizar, tiene un efecto incalculable porque haciendo buen uso del poder de creación que tiene tu mente al ser guiada deliberadamente, despiertas la sabiduría, la intuición, la confianza y la capacidad de discernimiento que ya están en ti, para escoger siempre lo mejor en tu sendero.

Este puede parecer un ejemplo simple, pero ilustra fácilmente el tema que hoy trato. Hace algunos años me tensionaba mucho cuando recibía la llamada de una persona en particular. Tan pronto veía su número desplegarse en la pantalla de mi celular, me llenaba de susto y me preguntaba: “¿qué pasó? Ahora, ¿qué fue lo que hice?”. Solía anticiparme y con disposición negativa y sin motivo, esperaba lo peor: un regaño o una mala noticia. Un buen día decidí modificar mi actitud y comencé a imaginar y sentir que cada vez que esta persona me marcaba era para algo bueno. Y así sucedió, de ahí en adelante la dinámica de nuestras conversaciones telefónicas cambió.

En nuestro cuerpo energético, el centro que maneja esta cualidad de “ver” es el denominado tercer ojo, ubicado en el entrecejo. Desde allí se produce la energía necesaria para activar todos los sentidos. Además, aporta la transparencia y claridad mental requerida para concebir la vida que soñamos, eliminando barreras mentales.

Los ángeles, siempre tan amorosamente dispuestos, pueden ayudarte en tu proceso de visualización y creación; especialmente estos tres arcángeles: Haniel, Raziel y Jeremiel. En oración, invócalos para que esclarezcan tus imágenes y puedas hacer a un lado al ego boicoteador que le encanta controlar o tu resistencia que puede intentar distraerte o desanimarte.

En mi experiencia, he encontrado en las mañanas al despertarme, la oportunidad propicia para visualizar y agradecer mis sueños. He incorporado a mis oraciones, imágenes repletas de alegría por todo lo hermoso que me depara Dios. Tú puedes encontrar tu hora ideal, algunos prefieren la noche antes de acostarse. En realidad cualquier momento del día es favorable para conectarte con la divinidad, de hecho siempre lo estás.

Cuando lo decidas, pide estar en la paz del Padre, cierra tus ojos, respira profundo e invoca a tus ángeles de la guarda y a los arcángeles que te mencioné. Desde tu corazón, evoca en tu mente y define de manera especifica qué es eso que deseas convertir en realidad. Visualízalo en colores, no solo fotografías sino con acción. Crea escenas en movimiento y sostenlas por varios minutos.

Añade emociones positivas y mucho agradecimiento. Si lo prefieres, para reforzar, puedes también dibujar bosquejos, símbolos o hacer collages con recortes que representen tus deseos. Mantente abierto y perceptivo a todo lo que te pueda llegar en ese estado de ensoñación y contemplación, porque no solamente estás creando sino que también estás recibiendo guía acerca de cómo alcanzar tus sueños.

Confía en que existe un Ser Supremo y miles de seres de luz que siempre están de tu lado y que apoyan tus anhelos. Confía además en ti mismo, en tu habilidad para cocrear y encontrar las respuestas dentro de ti. Piensa en todo lo bueno que te puede ocurrir, agradece y obviamente se coherente en tus acciones.

Visualiza tu potencial desarrollado en su máxima expresión y con la mejor versión de ti mismo. Siente cómo sería si todo lo que sueñas ya fuera real. Fantasea y atrévete a ponerle alas a tus deseos. No hay nada imposible para un alma despierta que ya ha reconocido que cuenta con todos los recursos y que todo se puede con Dios en su corazón.

Bendiciones de amor y luz.

Martha Muñoz Losada

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