Etiquetas

, , ,

Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 08 de Diciembre de 2013.

Recurrentemente se reciben en el correo angelical mensajes con interrogantes acerca de quiénes son los trabajadores o guerreros de la luz, características, funciones y desafíos, entre otros. Así que, he decidido compilar estudios de varios autores y principalmente los trabajos y canalizaciones de Pamela Kribbe, traducidos maravillosamente por Sandra Gusella.  

Para evitar confusiones es conveniente aclarar que los trabajadores de la luz no son personas superiores, ni más “iluminadas” o “buenas” que los demás. De hecho, un concepto así solo podría provenir del ego. Cualquiera de nosotros, podría ser un trabajador de la luz. De hecho, se piensa que todos en determinada etapa del camino evolutivo cumplimos con tal misión.

 ¿Quiénes son los trabajadores de la luz?

Son un grupo de seres que han sentido el impulso espiritual-divino en sus vidas y han elegido como función ayudar a anclar la energía del amor en el planeta, siendo faros de luz para el resto de la humanidad, ayudando, guiando a otros. Gracias a su trabajo, son capaces de transmutar la negatividad de su entorno.

Sus almas son más viejas o experimentadas que la mayoría y sirven como intermediarios entre el mundo terrenal y el celestial, aunque algunos a veces no lo reconozcan de manera consciente.

Su cotidianidad transcurre como la de cualquier otro ser humano, pero no por nada han decidido encarnar en esta etapa de evolución de la tierra; son personas con diversas profesiones y vocaciones pero sus aptitudes y actitudes se enfocan indiscutiblemente hacia el servicio.

Suelen desempeñarse como conciliadores, terapeutas, maestros, médicos, sanadores, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros, voluntarios, etc.

Psicológicamente y emocionalmente hablando…

Sensibles en toda la expresión de la palabra, generalmente se sienten raros, como de otro planeta, diferentes y hasta que no encajan en sus familias o en el contexto social y laboral que manejan. Promulgan la paz, la igualdad y la rectitud. Se aíslan frecuentemente y son solitarios por esencia. Requieren de espacios abiertos, quietud y de la naturaleza para recargarse.

Bondadosos, soñadores, idealistas e ingenuos, necesitan demostrar el amor físicamente. No abordan fácilmente la injusticia, la tortura, la maldad y por ser empáticos, en ocasiones pierden polo a tierra y se desarraigan, por lo que se valen de la naturaleza para recargarse y conectarse de nuevo.

Retos y desafíos de los trabajadores de la luz

Su mayor y más preciado reto es justamente su propio despertar y aceptación. La mayoría de los guerreros de la luz cuentan con lecciones fuertes en sus vidas, lo que puede conducirlos a que se pierdan o se desvíen de su propósito primario. Pueden sentir ganas de escapar, de irse rápido, de no querer ver.

El caos personal puede ser el orden diario sino son conscientes de su vibración y de la luz que ya son y que ya emanan. Como cualquier otro ser, pueden sentirse estancados y aprisionados en los estados colectivos e ilusorios de miedo e ignorancia.

Importante es que permanezcan firmes en su misión para no verse tentados por el ego, a claudicar o pasarse de bando, por así decirlo.

El arcángel Miguel

El protector y guía de los trabajadores de la luz es justamente el poderoso y aguerrido arcángel Miguel.

Si ya te sientes un guerrero y transitas el camino de la luz, o no sientes serlo aún,  eres potencialmente pasivo, igual eres el amado hijo de Dios. Apóyate en este bello y amoroso ser de luz que es el arcángel Miguel y descubre tu parte divina y tu parte humana también. Manifiesta tu intención de despertar, de estar listo y disponible para iniciar tu maestría hacia el trabajo de la luz.

No es de un solo día, ni estás solo. Tu llevas contigo tu esencia y tu espíritu divino. Despierta tu potencial, deja tu mente de lado e invita a los ángeles. Pasa de estar adormecido a vivir más tiempo consciente. Procura un encuentro constante con tu divinidad interior y busca siempre la paz, abraza tu dualidad, tus oscuridades, sana tus dudas. Ve más allá de las percepciones, siéntete parte del todo.

Cada uno es responsable de amplificar su propia energía. Así que, usa las herramientas espirituales que ya se te han dado. Despréndete de tus viejas creencias e ideas que agobian y drenan tu ser. Abre tu mente y permite que el Espíritu Santo sane sus partes divididas. Cambia lo que tenga que cambiarse.

El conocimiento que te dicta tu sabiduría, aplícalo. Recuerda tu único destino final: el Hogar del Padre. ¿Y cómo regresar a él? Desde el perdón. Cuando todos veamos a Dios en cada uno de nuestros hermanos, cuando comprendamos que estamos unidos, que nunca existió separación entre nosotros y el Creador, cuando nos extendamos entre nosotros el mismo perdón que Él nos concede, ese día seremos todos guerreros y veremos y seremos en conjunto luz.

Bendiciones de amor y luz.

 Martha Muñoz Losada

Anuncios