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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 25 Mayo de 2014.

En la medida que evolucionamos, la mayoría de nosotros nos estamos volviendo más conscientes de la importancia de la energía vital que fluye por nuestro ser, ya que es la fuerza que apoya la continuidad de la vida.

Nuestra energía vital está intensamente relacionada con nuestros pensamientos, emociones, actitudes y patrones de comportamiento. Cuando estos son inadecuados o desacertados, el flujo de energía se debilita y caemos en desbalance.

La lección que hoy te comparto es muy instructiva y puntual. Así que, empecemos inmediatamente con el prototipo de actitudes que drenan tu fuerza vital:

– Negarte a aprender lo que los eventos de la vida te quieren enseñar.

– Resistirte a seguir adelante.

– Obstinarte en que las cosas se hacen solo a tu modo y nada más.

– Anclarte en preguntas del tipo: ¿Por qué a mi?, ¿Qué estoy pagando? ¿Qué hubiera sucedido si…? ¿Por qué siempre me equivoco?

Tu decides usar lo que te ocurre, a tu favor o en tu contra. Los imprevistos, las aparentes noticias negativas, los desplantes, los fracasos, todos ellos son herramientas de aprendizaje. Conviértelos entonces en un catalizador para crecer y encuentra el valor profundo que cada acontecimiento contiene.

Otras actitudes debilitadoras:

– Creer que estás en el lugar equivocado y que deberías estar en otra parte como mecanismo para no hacerle frente a tu presente.

– Querer agradarle a todo el mundo.

– Detener tus decisiones, pensarlo mucho y llenarte de justificaciones.

Ya sabes que eres el arquitecto de tu vida y que las demás personas son actores secundarios en tu película. Date el permiso de ejecutar los cambios que te den alegría y bienestar. Además, siempre estás en el lugar que te corresponde y tu éxito deriva de tus propias acciones cuando sigues tu guía interna.

Más patrones de conducta y pensamiento que te llevan a perder tu energía vital:

– No reconocer tus logros y pensar únicamente en todo lo que te hace falta por alcanzar.

– Hacer cosas que no quieres y de las que luego te arrepientes o avergüenzas.

– No atender tus necesidades y no dedicarte tiempo a ti mismo.

A esta altura de la lectura, ya debes haber comprendido que cada quien es responsable de su energía vital. No se vale entonces pensar que alguien o algo nos roba la energía, de suceder así es porque la cedimos endosando nuestro poder.

Ahora, una lista más grande:

– Descuidarte físicamente.

– No procurar aprender o emprender cosas nuevas.

– Ser incoherente.

– Distraerte de tus metas con cosas que no apuntan al alcance de las mismas.

– Querer abarcar mucho o comprometerte con demasiadas tareas o personas.

– No confiar en que existe un Poder Superior que cuida de abastecer y suplir todas tus necesidades.

– Querer controlar y tener la razón siempre.

– Desconocer que todos estamos conectados.

– Plantarte en algunas situaciones y no querer fluir.

Muchos de mis más recientes pacientes me han escuchado en consulta esto: imagina que estás viviendo en un planeta (como en una película futurista), en el que el agua se ha agotado y que recibes solo una botella diaria del precioso líquido para subsistir. ¿Verdad que no la malgastarías o andarías regándola por ahí inútilmente? Actúa igual con tu energía vital, porque cuando ésta recorre de manera vibrante tu ser, te sientes empoderado y accedes a niveles de conciencia superiores.

En este tema, los ángeles y tantos otros seres de luz juegan un papel muy importante. Acude por ejemplo al Arcángel Miguel para que te ayude a hacer conciencia no solo de tu propia fuerza vital sino de la vida misma. Pídele que te asista para recordarte constantemente, que haces parte del fluido continuo de Dios en cada uno de nosotros. Cuando reconoces que el Espíritu de Dios mismo fluye dentro de ti y que tú eres Uno con Él, te conviertes en un canal de inspiración para crear y concretar tus sueños e inspirar a otros a que hagan lo mismo.

Aparte de las actitudes que emprendes en compañía del amor y en presencia de tus ángeles, te sugiero estas actividades que te pueden ayudar a recuperar tu energía vital: la meditación, el silencio, la oración y el yoga por ejemplo. En este aspecto, cada uno debe encontrar lo que mejor le sirva.

Ahora, si de emociones hablamos, aquí están las que de manera más fuerte, acaparan tu vitalidad (todas facetas del miedo):

– La culpa

– El enojo

– La tristeza

– La ansiedad

– El resentimiento

Y algunas de las que te mejor te empoderan (provenientes del amor):

– El perdón

– La bondad

– La confianza

– La alegría

– La comprensión

Ya sabes, apreciar o malgastar tu fuerza vital es tu propia elección. Nada que te haga sentir menos, inseguro, resignado, desesperanzado o que te robe la paz en tu interior es acertado.

Los angelitos son expertos en ponernos banderitas rojas de alerta. Pídeles que te avisen y muestren con señales que tu puedas entender, cuando derrochas tu energía vital enganchándote en pensamientos, emociones o maneras de conducta agotadoras.

Para concluir, aprecia tu energía entendiendo que todo lo que obstaculiza el flujo de la fuerza vital, también detiene el flujo del poder espiritual en tu ser. Mejor baila la vida con la alegría y la Fuerza de Dios.

Bendiciones de amor y luz.

Martha Muñoz Losada

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