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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 24 Marzo de 2013.

Día a día nos sorprendemos con las hazañas asombrosas y avances vertiginosos de la ciencia. Catalogamos de increíble los descubrimientos, pero el ser humano detrás de cada invento es mucho más maravilloso que la invención en si. Y no me refiero al científico solamente, sino a todos nosotros , incluyéndote a ti y a mi.

Dios nos otorgó inteligencia, capacidad de elección y conciencia. Conciencia que podemos usar de manera activa o pasiva, creadora o de víctima, buscador o conformista.

La conciencia de creador se asocia, entre otras cosas, con plenitud interior, merecimiento, alegría, unidad, confianza, realización, perseverancia, optimismo y gozo. Lo opuesto, la conciencia de víctima, retarda la llegada de la luz y tiene que ver con desesperanza, lecciones no aprendidas, caos, culpabilidad, individualidad, desunión, situaciones repetitivas, insatisfacción, frustración, confusión, quejadera, negativismo.

Cuando posees conciencia de creador, no sientes ansiedad por el mañana porque estás seguro de que tú mismo lo moldeas. Sabes que eres semilla, que naciste para florecer, que la luz ya está en ti. Puedes detonar los cambios que deseas, aceptas que la chispa y el amor de Dios te apoyan, honras tus aprendizajes, reconoces los obstáculos y errores como herramientas de crecimiento.

Al no apreciar tu luz y capacidad creadora, te sientes vacío. Y aunque parezca muy real, el vacío no es más que una ilusión de la víctima, habitante del ego. Cuando te metes en su juego, te agarra esa sensación de impotencia, te percibes indefenso y hasta perdedor ante el aparente caos. Recuerda, somos arquitectos de nuestra propia vida y tenemos todo el poder de desbaratar los líos que hemos armado; tal como el artista que borra sus propios trazos para plasmar algo mejor.

Revisa entonces de dónde parten tus motivaciones y deseos. ¿Qué es lo que guarda tu archivo de patrones de creencias? Porque nos pasa que asistimos a talleres y conferencias, leemos libros, correos y reflexiones como ésta, y nos entusiasmamos momentáneamente. Nos parece hermoso y certero. Nos decimos: “Sí, esto es lo que yo necesito. Pero nos abstenemos de efectuar los ajustes o los hacemos, pero no somos capaces de sostenerlos en el tiempo. ¿Qué o quién te sabotea?

Los ángeles reconocen tu enorme poder de creación y están aquí para apoyarte. Pero claro, no hay obligatoriedad ni presión en el camino de vuelta al hogar del Padre. Tú eliges. Si desde por la mañana te despiertas agradecido, con un pensamiento positivamente creativo y en el transcurso del día te mantienes en conciencia de luz y amor, te aseguro que el balance en la noche es proporcional a tu trabajo.

Puedes pedirles así:

Ángeles del Señor, ayúdenme por favor a sostener la luz en mi y a elevar mi conciencia. Soy un ser en permanente evolución; es mi intención actuar desde la luz. Declaro también que solo albergo pensamientos creadores en mi mente. Manifiéstate en mi, Padre. Amén.

Entre más momentos de conciencia creadora sostengas, te comprenderás a ti mismo y a tus simuladas limitaciones. Empezarás a ver de manera clara tus crisis y esas dificultades con los que tiendes a enredarte y a encontrar la luz en cada una de ellas. No es trabajando nuestras virtudes y cualidades que ascendemos. Es justo lo contrario, revelamos luz al transformar nuestras acciones y reacciones, derrotando al ego y su oscuridad.

El apoyo de los ángeles, va de la mano del conocimiento de que eres un poderoso ser de luz. Aún cuando la mente egoica piense que te encuentras peor que antes, te aseguro que has avanzado y que no eres el mismo de ayer. Estás más preparado de lo que consideras.

Crea y cree en los milagros. Cuando las cosas no te estén saliendo bien, no asumas el papel de víctima, no te des duro ni culpabilices a otros, y mejor pregunta a través de tus ángeles o a Dios mismo:

¿Padre, qué estás intentando decirme?

¿Qué quieres mostrarme?

¿Qué deseas Tú, que aquí yo corrija y aprenda?

¿De qué manera abordo esta situación?

¿Cómo lo puedo superar?

No correr riesgos no significa ir por lo seguro. No esperes a que todas las variables estén puestas y las fichas acomodadas al cien por ciento. Mejor, descubre las maravillosas posibilidades que se te presentan, sirve a los demás y escucha la voz celestial en tu interior que te aconseja lo que aporta a tu propósito superior. Afirma: Yo creo y soy capaz de lograrlo.

Todas las formas de felicidad son aspectos de Dios. Ríe, goza, celebra, diviértete con lo que realmente importa. Deja que la Luz Divina sea todo lo que inunde tu vida e invita a los ángeles para que te asistan y empoderen. No sueñes con lo temporal, con lo efímero. Eleva tu conciencia, hazte cargo de tus creaciones y detona el botón de la felicidad y certeza interior. Ello se reflejará en todas tus experiencias.

Por otro lado, rechaza al ego sabelotodo y con el aval de tu sabiduría y tu intuición, dale permiso a conceptos nuevos. Interioriza lo que aprendes y vivéncialo a cada instante. Sentirás como si estrenaras y te pusieras ropa brillante a diario.

Decreta:

Yo (menciona tu nombre) aquí y ahora acojo todo lo nuevo que resuene conmigo y que represente luz en mi vida. Decido liberar de mi mente lo que atente contra la armonía y la luz en mi interior.

Al decidirte a expandir tu conciencia y activarla en modo “creador”, vibrarás en amor y luz. Todo lo demás, llámese ego-miedo-oscuridad, perderá su peso y se caerá por si solo. Simplemente, ya no tendrá quién o qué lo sostenga ni afirme. Entonces, ¿Te animas? ¿Quieres unir tu luz a la mía para que irradiemos con mucho amor y conciencia creadora al planeta y a todos los que aquí vivimos?

 Martha Muñoz Losada

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