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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 04 de Julio de 2010.

Los ángeles nos enseñan que la felicidad es nuestro estado natural de ser. Sucede que a veces nos conformamos con tan poco que hasta algunas personas ni siquiera saben qué les haría felices. Y es que estamos tan acostumbrados al dicho popular de que “no hay felicidad completa” que lo asumimos como si fuera una verdad absoluta olvidando que como hijos de Dios todos tenemos derecho a ser plenamente felices.

La felicidad es una opción personal y un estado que solo tú mismo puedes crear. En lugar de poner resistencia y luchar, opta por crear y manifestar todo lo que deseas alcanzar, viendo la vida desde la perspectiva que nos muestran los ángeles, aceptándola tal y como es y tomando decisiones basadas en el amor.

A continuación algunos consejos angelicales:

  • Ámate. Ama lo que eres, ama lo que haces, ama a tus amigos. Ama a los que te quieren bien y hasta los que no te quieren tanto. Nada posee un efecto tan transmutador como el amor.
  • Ora. Conversa con Dios. El creador se encuentra disponible en todo momento, de hecho siempre esperando por nosotros.  El antídoto de la carencia es la gratitud, así que agradece lo que ya tienes y lo que está por venir. Da gracias por el hecho de estar vivo, de tener oportunidades y retos, de ser capaz de encontrar soluciones. Cuenta tus bendiciones, el sentir gratitud te vuelve capaz de apreciar la belleza en todo y en todos. Ser agradecido es una actitud y una elección, una forma de vivir la vida.
  • Despiértate temprano. Las primeras horas de la mañana están llenas de energía y fuerza vital y espiritual. Bendice tu día y confía decretando que algo milagroso, hermoso y espectacular te sucederá y que te encontrarás con el bien que Dios y el Universo te tienen preparado. Cada despertar mantén la intención de enviar amor y energía amorosa al día que estás a punto de empezar.
  • Habla con tus ángeles. Abre la puerta a la conexión angélica, tú puedes hacerlo. Tus ángeles te conectan con tu fuente más alta de conocimiento, tu Yo Superior, el cual es la parte de Dios que habita en cada uno.
  • Se tu mejor amigo. Conócete, trátate con gentileza; se honesto y amable contigo mismo. Acepta quien eres y admite tus sentimientos más íntimos. Ten la certeza de que puedes lograr todo lo que te propongas; cree en ti mismo, en tus cualidades e ideas, porque son las respuestas a tus oraciones. Pide a tus ángeles que te ayuden a convertir tus dudas en sueños y tus temores en entusiasmo. Se sincero, respétate y escucha tu voz interior.
  • Vive en el presente. No hables más del pasado. Permanece consciente aquí y en el ahora; disfruta plenamente del momento actual. Orienta tu atención en el ahora, es todo lo que tienes. No hay nunca un tiempo en que tu vida no sea “este momento”, de manera que enfoca tus pensamientos y conversaciones en lo que está pasando actualmente.
  • Medita. Aborda la meditación de manera cómoda y natural, sin reglas ni procedimientos especiales. Conscientemente relaja tu mente y cuerpo y sumérgete en un silencio absoluto y permítete escuchar los mensajes de tus ángeles.
  • Usa afirmaciones positivas. El estudio de los ángeles me ha demostrado  que las afirmaciones positivas elevan nuestro pensamiento hacia la gratitud y el amor. Estas vibraciones altas atraen más razones para sentirnos amados y felices. Es posible hacer realidad y atraer cualquier cosa que en nuestra mente pensemos, creamos y sintamos con alegría y gratitud.
  • Ríete, alégrate, mantén el sentido del humor. La alegría es la condición terrenal que se parece más al cielo. Al reír, tu luz resplandece con intensidad máxima contagiando con tu sonrisa,  inspirando alegría e iluminando el día de muchas personas. Tus ángeles te ayudan a esparcir el amor que sientes, que das y recibes impregnando de felicidad y paz a otros. Sé un ejemplo para los demás; invoca a tus ángeles para que te ayuden a irradiar alegría y gozo a donde vayas. Tu poder, belleza y luz se potencializan cuando sientes alegría y gozo.
  • Canta, baila. Eleva tu vibración y tu espíritu. Aun cuando no tengas una voz de tenor, canta más. Aunque no seas experto, baila más. Cantar en voz alta te permite liberar emociones profundas que transcienden las fronteras del lenguaje. Presta atención a las letras de las canciones que repites constantemente, ya que tienen mensajes angelicales para ti. Muévete sin timidez.  Date permiso de sentir la alegría en tu cuerpo. Bailar  es sumamente sanador y te conecta con tu esencia física divina. De hecho en muchas culturas antiguas el baile es considerado como una costumbre sagrada y espiritual.
  • Establece límites sanos y amorosos. Claramente, con sensibilidad y amor expresa lo que es y lo que no es aceptable para ti. Aprende a decir NO a solicitudes que no te hacen sentir cómodo.
  • Desacelera y descansa. Tómate tu tiempo para hacer las cosas. No te afanes ni te apresures. Para dormir mejor, pide a tus ángeles que te rodeen con su energía protectora para que no haya interferencias en tus horas de descanso.
  • Desintoxícate. Libera de tu mente y cuerpo patrones destructivos, actitudes, comportamientos, hábitos, sentimientos y relaciones inter-personales. Aprecia y honra tu cuerpo físico, que es el vehículo de tu alma durante el tiempo en la tierra. Evita los alimentos y bebidas tóxicas.
  • Consiéntete y date permiso para hacer las cosas que te gustan. Comparte con tus amigos. Diviértete y conéctate con las actividades que te encantan.
  • Reconoce tus logros y talentos y brilla con luz propia. Felicítate y pide a tus ángeles que te ayude a descubrir tus cualidades y habilidades y a liberar tu miedo a brillar, a ser visible.
  • Visualiza. Esto es usar la imaginación para “ver” anticipadamente lo que deseas. Pretende que ya lo tienes y llena tu realidad presente con la sensación de su posesión. Pídele a tus ángeles que te ayuden a crear y hacer realidad tus sueños.
  • Despídete de la culpa y del remordimiento. Eres totalmente merecedor de amor y libre de culpa, no hay nada malo en ti. Perdona y perdónate por lo que hayas hecho o dejado de hacer. Pide a tus ángeles que ajusten tus pensamientos y emociones.
  • Entrega todas tus preocupaciones a Dios y a los ángeles. Libera todas tus angustias, no te quedes con nada. Cada dificultad que enfrentas es una oportunidad de conexión con tu equipo celestial. Confía en su ayuda y recuerda que para cada problema ya está escrita una solución en el universo.

Martha Muñoz Losada

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