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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 13 de Mayo de 2012.

A todos nos ha sucedido que conocemos personas que impactan nuestra vida o nosotros las de ellos, creemos llegar por “casualidad” a lugares que nos transforman y encontramos eso que hemos estado buscando, eso que hemos pedido. Y sentimos que las cosas finalmente se acomodan como piezas que encajan dentro de un rompecabezas. ¿De quiénes sospechas que están detrás de todo esto, orquestando estas sincronicidades? Quién piensas que es el Maestro de ceremonia,  El que lleva la batuta de la orquesta?

Eres y haces parte de un Plan Divino apoyado por tus guías. Porque todo sucede como tiene que ser, cuando estás preparado y listo para experimentarlo. No imagines que las fichas se mueven por gusto o arbitrariamente. Todo sigue un Orden Inteligente y cada uno de nosotros ha consentido las lecciones que estamos aprendiendo.

Atraes todas las experiencias que necesitas para despertar. Absolutamente nada de lo que pasa podría haber sido de otra manera. Confía en que todo se concatena. Así se presente como ilógico, injusto, horrible o aterrador, es una oportunidad para aprender y cada evento que vives tiene un sentido, porque nada ni nadie llega o sale de tu vida sin motivo ni conexión; todo se da en sincronía, con un fin Superior. Tarde o temprano haces clic y encuentras la bendición.

En este camino con los ángeles he aprendido a aceptar con amor las cosas tal y como ocurren, entendiendo que el propósito del Padre es siempre perfecto y se manifiesta en todo lo que existe y acontece. Cuando era niña viajábamos mucho con mi familia por carretera. Obviamente no estábamos exentos de imprevistos, un pinchazo, un derrumbe o cualquier circunstancia que dilatara nuestro trayecto. Pero recuerdo que mi papá siempre muy alegremente nos decía: “tranquilas, todo hace parte del paseo”.

Y sí, todos los eventos guardan relación, siempre para nuestro mayor beneficio. No se mueve la hoja de un árbol sin el visto bueno de Dios. De manera que no sacas nada con aferrarte, acelerarte, correr, angustiarte, querer controlarlo o dirigirlo. Mejor disfruta los detalles, alégrate y facilítate la vida, entendiendo que todo y todos estamos entrelazados, aunque la mente no quiera comprender, ni aceptar por ahora.

Ante las contrariedades, no reacciones enérgicamente, mejor respira, tranquilízate y pregunta qué hay que aprender, qué concordancia hay con tu hoy y con lo que viene para ti. Te comparto la manera como lo asimilé: hace un tiempo, me ordenaron un examen aparentemente de rutina, pero que en últimas apuntaba a un muy posible procedimiento quirúrgico. Aunque tengo un seguro médico vigente hace más de 20 años, y ya me habían tomado varias veces el mismo test, esa vez me lo rechazaron. Me molesté y traté de buscar la autorización con varias personas, no fue posible y tuve que irme.

Después del enfado inicial, estando ya en el carro, llamé al doctor y le conté lo que me había sucedido. Me sugirió pedir una cita con un especialista para que él ordenara de nuevo la prueba. De terca, le dije que no le encontraba la razón y que seguro me lo iban a negar de nuevo. Él insistió.

Y me llegó la luz. Colgué la llamada, invoqué a los ángeles, sonreí y dije en voz alta: “Señor, gracias; me encantará descubrir qué hay detrás de todo esto, cómo se enlaza y qué relación guarda”. Tan solo dos días después en consulta, con no solo uno, sino dos especialistas de los mejores, obtuve las respuestas. Me encontré en un centro médico espectacular, donde me atendieron maravillosamente y no solo aprobaron el examen solicitado anteriormente, sino que asumieron los costos de otras pruebas más exhaustivas que me tomaron inmediatamente y que revelaron que todo estaba muy bien y lo mejor: no requería tal cirugía. No hice más que reír y agradecer infinitamente el aprendizaje tan hermoso que acaba de tener.

Dentro de lo programado para ti, eres siempre libre de elegir el rumbo y la manera como llegas a tu destino. Entre más te opongas, más obstaculizas tu proyecto, ese mismo que tu aprobaste y que Dios expresa a través tuyo. Si te resistes a aprender, se te repiten las mismas situaciones una y otra vez. Es como reprobar la materia indefinidamente. Nadie quiere eso, ¿verdad? Tampoco es el deseo del Padre.

Relájate, sintonízate con lo que resuena y es afín a tu alma. Agradece y comprométete a disfrutar mientras aprendes. Tus ángeles te sugieren que te fundas en el Proyecto de Dios, permitiéndoles guiarte para que fluyas con ligereza y sin oposiciones. No alteres lo que ya es perfecto.

Bendiciones de amor y luz.

Martha Muñoz Losada

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