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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 27 de Mayo de 2012.

Si es el caso, ¿alguna vez te has preguntado por qué no funciona la relación contigo mismo? La respuesta está en algo tan sencillo y complejo a la vez: el autoconocimiento que conlleva al merecimiento, al amor y respeto propios para autodescubrirte, aceptarte y renovarte; entendiendo que lo realmente importante no es lo que los demás piensen de ti, sino la opinión que tienes de ti mismo.

Y no es egolatría, es simple y llano amor propio. Los ángeles te invitan a que aprendas a conocerte para que te ames incondicionalmente. Ellos tienen fe total en ti; te aman sin juicios ni requisitos. Están siempre a tu lado para guiarte si lo solicitas y son testigos amorosos de tus decisiones. Te piden que creas en ti, que confíes en tus fortalezas, porque eres un ser único, una expresión perfecta del Padre.

Tus cualidades

Conócete, hazte cargo de ti, de lo que te apasiona, lo que no te gusta, tus propios valores, hasta donde estarías dispuesto a llegar. Conoce el por qué de tu estadía aquí y ahora en este tiempo de la humanidad. Eres un conjunto de atributos heredados genéticamente, características desarrolladas y patrones adquiridos socialmente, entre otros. En la medida que te exploras, te valoras y te das permiso de sentir y creer, queriéndote y aceptándote tal como eres, todo es posible en tu vida.

Tus creencias

Nadie tiene ni la más remota idea de lo que pasa por tu mente, tus fantasías e ilusiones. Solo tu eres dueño de lo que piensas y sientes. Además, quien más te ataca, te enjuicia y te controla eres tú mismo. Nadie es más severo contigo e infiel a ti, que tu propio yo. Así que, para ya de buscar tu realización afuera de ti porque todo el trabajo por hacer, empieza con la acción de honrarte a ti mismo.

Acéptate, se honesto contigo mismo y no te ignores más. Sal de tu zona de confort y confía en tu poder y tu grandeza. Asume una actitud positivamente arrolladora. Exígete a ti mismo. Ve más allá de lo establecido y desafía tus propias ideas sobre lo que eres capaz de lograr. Indaga el origen de tus creencias: ¿Cuántas y cuáles  son tuyas realmente? Si analizas, descubres que muchas son adquiridas, pero otras se basan en lo mismo: en tu opinión personal.

Confieso que en el pasado me creí el cuento, porque me lo repetía constantemente, de que no tenía habilidades manuales, aparentemente era mejor en otras áreas mentales (como las matemáticas) y hace unos siete años me lancé a hacer un cuadro en óleo. Me quedó hermoso y hoy adorna la sala de televisión de mi casa. ¡Ni yo misma creía que podía pintar de esa manera!

Tu cuerpo físico

Todas las creaciones del Padre son fascinantes y tu cuerpo es una de ellas. Hónralo, apruébalo y cuídalo porque es tu templo. Eres hermoso así como estás. Cuando te mires al espejo, gústate y apruébate. Por otro lado, no abuses de ti mismo, date el descanso, la nutrición y la diversión que necesitas. No necesitas auto-destruirte con ningún tipo de adicción llámese comida, juego, alcohol, internet, personas o cualquier otra cosa, porque comprendes que vales mucho. Cuando te amas a ti mismo no permites que nada ni nadie te maltrate, ni te falte al respeto.

Tus sombras

Parte de aprender a conocerte y aceptarte, consiste en abrazar tus partes oscuras; lo que en psicología se le denomina la sombra, que no es más que todo aquello que no te gusta de ti mismo (pero que no ves) y que está directamente relacionado con lo que rechazas en los demás, lo que juzgas en los otros, porque las personas a tu alrededor actúan como tus espejos. Esto es bien interesante. Lo que ves en los demás es tu propio reflejo, te gusta?

La manera para identificar tus sombras es observando a conciencia qué es eso que te mortifica de los demás, lo que literalmente te “choca”, los comportamientos que te hacen reaccionar exageradamente; ahí está la clave, porque todo eso también está dentro de ti y requiere de tu trabajo. Cuando criticas algo en otra persona, en realidad estás negando un aspecto de ti mismo. Y cada vez que sentencias o emites juicios te separas de tu hermano.

Tus miedos

Y cuando lo descubras no es para justificarte y repetirte a ti mismo: “si, lo reconozco, yo soy así, malgeniado y punto”, sino para mejorar; y sobre todo para evaluar la razón detrás de ese enojo que es la misma siempre: el miedo en cualquiera de sus extensiones. Los ángeles están dispuestos a asistirte con cualquier proceso y éste de autoconocerte, es uno de sus favoritos porque te conduce a la razón por la que estás aquí: ser feliz.

De manera que si es tu deseo, pídeles que te ayuden a conocerte, a honrar la parte divina que vive en ti, a ajustar tu desbalance interior, tu autocrítica, esas áreas donde te haces menos y sobre todo a trabajar tus miedos. No tienes que parecerte a nadie, eres irrepetible. ¿Por qué has permanecido detrás de bambalinas, bajo el escudo de otro? No es él o ella quien te opaca. ¿Acaso no te has dado cuenta que es tu mente temerosa la que te está arrebatando tu poder y tu brillo?

Imagina cómo serías si no sintieras temor, si no buscaras aprobación, si expresaras la mejor versión de ti a cada instante. De hecho, eso es lo que haces cuando sin restricciones abres tu ser, compartes y expandes tu amor y luz a quienes te rodean. Ve hacia adentro y saca a flote tu ser. Magnifícate sintiéndote bien contigo mismo, siendo tú.

En esta labor apóyate en tus ángeles de la guarda e invita a los arcángeles Jeremiel (para elaborar tu inventario personal de puntos fuertes y débiles también), Chamuel (para llenarte de amor propio) y Miguel (para erradicar tus miedos).

Apaga el piloto automático. Atrévete, haz cosas diferentes. No sabrás de lo que eres capaz hasta que no te arriesgues. Todos hemos sido dotados con alas similares. Aprende a conocer y manejar las tuyas. Si no lo has hecho, estrénalas. Este es el momento para tomar la determinación de enfrentar a tu ego. Ya sabes cuan falso y manipulador puede llegar a ser.

Desenmascáralo y abre tus alas. En silencio y con los ángeles en tu corazón, pregúntate: ¿en qué áreas de tu vida tu ego te está bloqueando?, ¿dónde está la resistencia? Por ejemplo, frente a la adversidad, ¿cuál es tu actitud?, ¿te opones? ¿te desesperas, fluyes?, ¿te quejas?, ¿aprendes?. ¿Qué tal si te animas a cambiar la manera como habitualmente reaccionas y tomas decisiones?. No te escondas detrás de las excusas, de la pereza o de la costumbre. Pregunta a tus ángeles cómo hacerlo. Perdónate por haber elegido la voz del ego y pide a Dios que te lleve de nuevo a su paz.

Decídete a crear desde tu interior, el cielo en la tierra y a vivir desde ya en él. En lo posible, deshazte de los esquemas, lo que te encartona. En mi caso, amo la espontaneidad; cuando los personajes descansan, los disfraces se guardan, las máscaras se cuelgan y nos mostramos tal cual somos.

Bendiciones de amor y luz.       

 Martha Muñoz Losada

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