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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 06 de Enero de 2013.

Una cliente que visitaba en días pasados mi tienda en Bogotá, me hizo el siguiente comentario: “¡Cómo me hubiera gustado empezar el 2013 comprometida!” –Explícame a qué te refieres-, le dije, haciéndome la que no entendía. “Pues con un anillo de compromiso”, me contestó, visiblemente molesta, mostrándome su mano. –Ah, un compromiso, eso es lo que deseas. Qué tal si te comprometes contigo misma-, añadí.

Y es que empezando el año, generalmente todos nos hacemos promesas. El problema no es soñar ni establecer metas, el lio está en la actitud y determinación diaria en búsqueda de esos objetivos. En artículos pasados ya he reflexionado sobre la importancia de diseñar propósitos claros y reales. El punto de hoy trata sobre la voluntad personal para ser felices, vivir en plenitud y convertir este año entrante y los venideros en los mejores en nuestra vida.

He querido compartir un segmento del bosquejo de mi propio compromiso de aquí en adelante. Es tan solo una pauta. Con la ayuda de tus ángeles, escribe tu también el tuyo y afirma tu intención de crecer, de elevar tu espíritu, de forjar tu felicidad interiormente.

Señor, te entrego mis compromisos; quiero ser todo lo que contigo elegí para mi y soñé:

  • Me doy la libertad de ser yo misma, no lo que otros quieran que yo sea. Acepto mis virtudes y vulnerabilidades sin juicios ni boicoteos de mi parte. Perdono mis fallas y disfruto mientras asimilo mis lecciones. Me doy mi valor, me siento completa. Estoy preparada y lista para manifestar magia en mi vida.
  • Si algo o alguien me enoja, me comprometo a abordar la contrariedad de manera relajada. A aprender de otros, a observar mis reacciones y las de los demás. A ser más flexible, a aceptar distintos puntos de vista y métodos para hacer las cosas. Todos son válidos y respetables.
  • Me comprometo a descansar, a cuidar mi cuerpo. A darme el espacio de sueño que requiero. A no contar las horas, a irme a la cama o levantarme los fines de semana, no por lo que señale el reloj; más bien le permito a mi cuerpo que lo haga naturalmente.
  • Me duermo con un pensamiento de agradecimiento a Dios por lo sucedido y me despierto igual con un propósito definido en comunión con el Padre, feliz por la oportunidad de un nuevo día. Bendigo y honro lo que viene, las personas con las que me encontraré, las experiencias que viviré.
  • En esos momentos en que literalmente sienta que ya no tenga más fuerzas, que las cosas no funcionen, me doy permiso de hacer un alto, de detenerme, hacerme a un lado, respirar profundo y dejar que el amor de Dios actué y me guie. El universo y los ángeles son mis aliados, no voy en contravía de sus leyes.
  • Si escoger un camino implica desistir y abandonar otros, lo haré con la confianza de que estoy permanente protegida, de que si ajusto mi voluntad a la Divina, mis sueños se concretan de la mejor manera posible sin preocuparme por el cómo o cuándo van a ocurrir. Ayúdame Padre a comprender esta verdad y a no olvidarla jamás.
  • Me comprometo a amarme a mi misma, a mantener encendida la llama divina en mi corazón, a ser mi propio sol, a distinguir lo que me hace bien de lo que no. No temo pronunciar un “si” o un “no”. Concédeme Padre tu Fuego Sagrado para transformar y liberar lo que no se encuentre en armonía con mi ser. Gracias.
  • Elijo hacer todo lo que esté a mi alcance para llevar una palabra de aliento. Condúceme Señor a quienes realmente yo pueda colaborar comprendiendo que no puedo vivir sus vidas, no puedo ver a través de sus ojos. No soy una rescatadora, honro sus lecciones y las circunstancias que escogen para aprender.
  • Me comprometo a vestir mi cuerpo físico, energético y emocional de muchos colores cada día con tenacidad, actitud optimista y buen humor. Decido expresar mis necesidades, mis emociones, si algo no es de mi agrado lo digo amablemente. Me comprometo además a dejar salir mis lágrimas, por tristeza o por alegría. No quiero contenerme, no reprimo mis sentimientos.
  • Me hago responsable de mis asuntos, completo mis tareas y no postergo lo importante que debo atender. Decido no esperar hasta el final para evitar la ansiedad que ello genera. Comprendo que soy responsable de mi vida y de mis sueños y por ello no controlo, pero si vigilo mis emociones para que no sean contradictorias a mis deseos.
  • Respeto mis tiempos y lo que me demore en sanar. Bendigo mi aprendizaje y no asumo jamás el rol de víctima por mis propias creaciones. Cuando lo necesite estoy dispuesta a recibir la ayuda que me brinden otras personas. El cielo cuenta con muchos recursos para apoyarme.
  • Me comprometo a identificar las múltiples ocasiones que los ángeles me presentan día a día para crecer; aprovecharé todas las formas de abundancia y los regalos con que Dios me bendice. Hecho está. Gracias, gracias, gracias.

Para terminar, así como entre las parejas se usa una argolla como símbolo de compromiso, establece tu también uno contigo mismo que selle tus propósitos y te recuerde honrar tus palabras. No lo pienses mucho, lo primero que llegue a tu mente, es perfecto.

Yo ya escribí mi compromiso, ahora es tu turno. Entre mis deseos para este 2013 está que todos tus sueños se realicen.

Bendiciones y mucha magia angelical para ti.

Martha Muñoz Losada

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