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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 01 de Septiembre de 2013.

En alguna oportunidad ya reflexioné acerca de las implicaciones de emitir juicios sobre otras personas y cómo transformarlos en compasión. Mi intención ahora es analizar el otro lado del cristal.  ¿Qué sucede cuando somos objeto de crítica?

Voy rápidamente al punto. Y para empezar, nadie puede ofenderte si no se lo permites. Es importante que hagas conciencia de que la fuente de tu irritación no está en la otra persona, sino en ti mismo. Aun cuando te sientas ofendido y atropellado por las críticas de otro, reconoce que esa persona no es la causante de tu dolor. Porque la herida ya existía antes de que hubiese sido tocada por ese otro ser humano igual que tú. Impresionante, ¿verdad?

Visualiza la crítica como peldaños en tu proceso de aprendizaje y evolución. Acepta que aunque en esencia somos iguales, nuestras percepciones si difieren y existen muchos puntos de vista. Escuchar y respetar el de los demás es tarea de todos. Además, tu siempre puedes elegir cómo tomar las críticas: como un motor de cambio, un desafío, una oportunidad, un recordatorio, etc. Ya he dicho anteriormente que todo llega como un regalo. Cómo decidimos desenvolverlo y usarlo es una opción personal.

Ahora, ¿para qué esperar que las críticas de otros te sacudan y te hagan recordar quién eres?. Si necesitas apoyo en este sentido, sabes que cuentas con tus amigos incondicionales, los ángeles y arcángeles. Cuando nos auto-conocemos, amamos y contamos con una clara noción de quién y de cómo somos ni la ponderación debería ensalzarnos, ni la crítica afectarnos. Porque en el momento en que consientes el elogio desmesurado, cedes tu poder. Con la crítica, la no aprobación y hasta la zalamería permites a los demás que te manipulen. Siéntete censurado o adulado y perderás tu paz.

Lo que la otra persona dice, no te hace distinto ni a ti, ni a ella. En esencia es igualita a ti. Recuerda que la interpretación es del ego, la experiencia es del ser. Que otra persona te vea bueno, inteligente, atractivo, exitoso, etc., es solo su percepción. No dice nada de ti. No afecta lo que ya eres. Menos aún, dejes que se convierta en tu realidad. Ahora, por el contrario, si alguien te percibe de manera “negativa”, tampoco dice nada de ti. Es más, lo que comenten acerca tuyo, revela mucho más sobre quien lo dice, que sobre ti mismo. El día en que ya no nos aflijan las críticas o la sobre-valoración, seremos libres.

No te tomes nada personal, no pierdas la confianza en ti mismo. Si te sientes provocado, cálmate. Dice una de mis maestras: observa, espera y no juzgues. Las emociones se asocian con el agua. Sé eso, agua plácida que apaga cualquier fuego de crítica. Además trata de descubrir qué origina esa molestia en ti (aquí de nuevo, puedes involucrar a los ángeles), lo que haya que corregir y conviértelo en agradecimiento hacia la otra persona por haberte mostrado que por, o con su conducta, te ha ayudado a desenmascararte.

Si uno sigue andando sabiendo que está equivocado, no está haciendo nada.  Si te sientes en malestar, eso es muy buena señal de que estás errado. La pregunta es, ¿cómo hacer para estar en bienestar?. Aunque por el momento no seas capaz de hallar la raíz, al menos busca ponerte en paz y armonía con algo que te proporcione alivio, no de manera temporal ni momentánea. De la mano de tus ángeles, explora en tu interior y lo hallarás. En mi caso, la música es un buen recurso.

Al admitir lo que otro piensa, aceptas las diferencias y eso es amor porque en el fondo la crítica también es falta de amor. No caigas tampoco en la lucha de poderes, eso también es del ego. Recuerda que para el ego, tener razón es primordial. Entonces, no te fijes tanto en las palabras. Más bien, quédate con lo que resuena allá dentro de tu ser. 

Obviamente no juegues al revés, no critiques. Hacerlo te aleja de la guía divina en tu interior. Recuerda que los defectos en los demás, eso que también tu reprochas, son una proyección inconsciente de tus propios defectos. Se necesita humildad y mucho amor para reconocerlo. Mira la inocencia en el otro, es tan inocente como tú.

No se trata de cambiar a los demás para que dejen de criticarte. El trabajo es tuyo para modificar la forma como reaccionas ante esa situación, que probablemente permanezca durante algún tiempo. Y además, darte cuenta de que eso que murmuras y no aceptas de alguien, te muestra eso que tampoco has querido aceptar en ti.

Más grave aún, no te sumerjas en el torbellino invertido de la auto-critica. No seas tu juez, no seas severo, no ataques tus fallos. Amate, responsabilízate y enmienda. Más importante que equivocarnos, es el cambio de percepción y la apertura en la conciencia. Haz que tu error sea el lugar desde donde aprendas y crezcas.

La energía que desperdicias en afectarte por las críticas o en criticar a otros, dale mejor uso. ¿Qué tal si le dices a tu ego que no juzgue, que no critique ni se queje, te imaginas?, ¿Qué tal si solo por hoy te propones no interpretar o no protestar ante las opiniones ajenas?

“Me amo a mi misma con todas mis contradicciones y errores. Renuncio a objetar a los que no estén de acuerdo conmigo y a ofenderme por lo que los demás hagan, dejen de hacer o digan respecto a mi”

Bendiciones de amor y luz.

 Martha Muñoz Losada

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