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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 13 de Octubre de 2013.

Los ángeles siempre han estado con nosotros, como instrumentos divinos de amor y luz para aligerar nuestro paso. Puedes interpretar el término “aligerar” como primero resuenes. Ya sea como ahorrarte “tiempo”, acelerando el aprendizaje en tu camino de evolución o asociándolo con atenuar, es decir, aliviando el peso de lo que te impide avanzar.

Más que cortar camino o tomar atajos rápidos, el acompañamiento de los ángeles nos ayuda a estar despiertos, a cobrar conciencia del momento presente, de las lecciones en las experiencias vividas, no solo en la cabeza, sino con nuestras acciones. Para realmente vivir y comenzar a quitarle importancia a lo no relevante y aceptar que la única respuesta ante cualquier situación es el amor.

¿En qué aspectos de la vida nos pueden los ángeles respaldar? Básicamente, en todos. No importan las creencias religiosas, ellos fueron creados para ser faros en el sendero, iluminando y aclarando nuestras mentes, limpiando con nuestro permiso, las toxinas y capas que cubren el corazón;  y lo mejor, respondiendo a la mínima señal o pedido.

Bueno, aparte de nuestro consentimiento, ¿qué deberíamos entonces poner de nuestra parte, para que estos compañeros celestiales intervengan y aligeren nuestro paso, para que sea más liviano y armónico el retorno al Hogar del Padre?

A continuación, algunas sugerencias. Son solo eso, insinuaciones amorosas, nada imperativo ni forzoso porque maravillosamente tarde o temprano, todos vamos a regresar, eso está asegurado. El cómo lo vamos a hacer es una elección personal, y qué bueno sería si convocáramos a los ángeles.

  • Empieza el día en comunión y gratitud con Dios, el Espíritu Santo y los ángeles plantando una intención específica de lo que quieres sean tus próximas 24 horas. Conserva un buen sentido del humor en todas las actividades y pórtate con los demás de la misma manera que deseas se porten contigo.

Gracias Dios por enviarme a tus ángeles donde quiera que voy. Ponme en la verdadera dirección. No me siento solo/a de ninguna manera.  Tú mismo vives en mi.

  • Permanece atento a tus percepciones y date cuenta que son tuyas y de nadie más, tu mismo las fabricas, de manera que no juzgues. Que solo notes lo que quieres ver, no significa que las percepciones de los demás sean correctas o incorrectas. Mejor, ¿qué tal si te atreves a ver diferente?, ¿por qué no abrirte a nuevas cosas? Reinvéntate a ti mismo.

Dios Padre: quiero desapegarme de mis viejos patrones de pensamiento y guiones de actuación. Tú tienes mejores ideas para mi. Gracias.

  • Aprende a conectarte con la sabiduría divina que ya está contenida dentro de ti, a silenciar tu mente, a escuchar una sola Voz. La que verdaderamente es.

Dios Padre: háblame. Es mi deseo escucharte. Dirige mi vida, por favor. Ayúdame a retirar las barreras que mi ego había construido y que obstaculizaban mi comunicación contigo.

  • Procura la paz en tu interior. Si sientes que alguna decisión tomada te intranquiliza, invoca la ayuda celestial y toma otra. No te desconsueles, siempre tenemos esa posibilidad de elegir nuevamente. Dios no nos censura, ¿por qué habríamos de hacerlo nosotros?

Señor: Enséñame a tomar mejores decisiones. Yo por mi nada puedo. Quiero aprender a pensar, a ver y actuar como Tu.

  • Descubre la riqueza en tu interior. Vive en abundancia y empieza a creer y a crearla desde la mente porque nada te llega sino es para ti. Y no es cuestión de buena o mala fortuna. Es justo ahí, en las situaciones no tan boyantes, en donde podemos reconocer nuestra herencia natural como hijos de Dios y gozar con todos sus bienes. Dice una de mis maestras que el dinero es para disfrutárselo y que cuando te aferras a él, se te vuelve puro estrés.

Ángeles de Dios, oriéntenme por favor. Quiero descubrir y manifestar  la verdadera abundancia que mora en mi, la Fuente Divina, mi real sustento.

  • Disfruta de todo lo bello que Dios te ha entregado, pero no te apegues ni pretendas retenerlo más de la cuenta. Para recibir lo nuevo, cierra ciclos y envía amor a cualquier circunstancia que aún no comprendas. Esto te hará más fácil soltar o aceptar las pérdidas.

Dios: agradezco todos los regalos con los que me has bendecido. Este (menciona lo que deseas entregar o cerrar) ya cumplió su propósito. Lo suelto y te lo devuelvo con la mayor gratitud en mi corazón.

  • Dios cuida de nosotros porque nos ama. Encomendémosle nuestro ser y cuidémonos los unos a los otros también. Respeta los tiempos de los demás y obviamente los tuyos. Tus espacios de aprender, de sanar, de descansar y de divertirte.

Gracias Padre por enseñarme a practicar el amor en todo sentido.

  • El amor de Dios inspira y aprecia a todos por igual. No excluye a nada ni a nadie. Hagámonos la vida bonita, perdonémonos, seamos considerados, tratémonos bien. Comprender todo es perdonarlo todo. Mantén a Dios en tus pensamientos, en tu acciones, en tus palabras. Siempre que hagas, digas o pienses algo, pregúntate: ¿Lo hice con amor?. En caso tal, cómo podría hacerlo mejor?

Ángeles de Dios, ayúdenme a reconocer a cada ser como un hermano. Quiero aprender a amar y a perdonar como ustedes, incondicionalmente, empezando por mi mismo.

Comprométete a incorporar lo anterior en tu diario vivir y siente la certeza de la intermediación de los ángeles a tu favor.

Bendiciones de amor y luz.

Martha Muñoz Losada

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