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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 01 de Agosto de 2010.

Los ángeles son el lazo divino entre el cielo y la tierra; entre Dios y nosotros. Son seres de luz con voluntad dirigida con propósito, perfección y lógica. Expanden el espíritu de la vida y renuevan todo lo que tocan. Libres de las limitaciones del tiempo y el espacio, existen en una frecuencia más elevada que nosotros y pueden definirse como balance, justicia, sabiduría, compasión y sobre todo amor puro e incondicional.

La palabra “ángel” proviene del latin “angelius” y este a su vez del griego “angelos”  o “mal’ak” en hebreo que significa mensajero o servidor de Dios (Hebreos 1,7). Son enviados y embajadores de Dios ante los hombres, a quienes protegen y comunican sus deseos. De ahí su nombre, puesto que son portadores de mensajes. Estos seres irradian pureza y luz. Se dice que los ángeles forman parte de los “Ejércitos Celestiales”  (Salmo 148,2) y que son la corte de Dios. Son seres espirituales, inteligentes poderosos e iluminados por el Espíritu Santo.

Según el Papa San Pío X (1835 – 1914) “los ángeles son las criaturas más nobles creadas por Dios”; son inmortales, tienen voluntad propia, poseen conocimientos más amplios y su poder es muy superior a los hombres (Salmo 103,20). Su apariencia, de acuerdo a uno de los evangelistas, puede ser como un relámpago y sus vestiduras blancas como la nieve (Mateo 28,3). Sobre su número las Escrituras aclaran que son “millones de millones” (Daniel 7,10; Apocalipsis 5,11). San Gregorio Magno aseguraba que “casi todas las páginas de la revelación escrita, dan testimonio de los ángeles”. En la Biblia se registran cerca de 400 veces; tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En la vida de Jesús, se encuentran desde su nacimiento en el portal de Belén, hasta su triunfante resurrección en Jerusalén y regreso al cielo.

Los ángeles son dotados de conciencia de sí mismos y gran inteligencia. Como seres de luz que son no poseen cuerpo físico ni genero. Sin embargo sus cualidades y características específicas les otorgan energías y personalidades masculinas o femeninas.

Los nombres de la mayoría de los ángeles terminan en el “el”o en “on”. El sufijo “el” significa hijo de Dios  y “on” significa grande. Los dos ángeles más exaltados cuyos nombres terminan en “on” son los arcángeles Sandalfón y Metatrón. Aunque existen muchos ángeles cuyos nombres tienen otras terminaciones, “el” y “on” son las más comunes.

Los ángeles aconsejan pero no obligan. Contamos con el libre albedrio, uno de los más hermosos regalos que Dios nos dio al crearnos a su imagen y semejanza y con la voluntad para tomar nuestras propias decisiones, ser responsables de nuestras acciones y dueños de nuestro propio destino, Valorar y aplicar los consejos y enseñanzas que nos envían los ángeles cuando se los pedimos es nuestra propia elección.

Algunos ángeles cumplen con la función de ser mensajeros de Dios, otros son custodios de personas, otros son sanadores y así tienen infinidad de labores de acuerdo a la constitución energética de cada uno. De manera que para cada necesidad hay ángeles dispuestos a servirnos. Protegen nuestra luz interior, nos alertan en momentos de peligro y nos acompañan para concretar nuestro potencial en todos los niveles. Nos asisten siempre que sean solicitados y bien recibidos en todo lugar. Están alertas para ayudarnos en el momento en que se los pedimos. La condición es que nuestra petición y objetivos sean buenos, no intervengan en el libre albedrio de otra persona y no hagan daño a nadie.

Los ángeles no desean ser venerados. Toda la gloria debe ser para Dios. Orar con los ángeles no es adorarlos, simplemente es pedir que intercedan y entreguen nuestras plegarias. La historia cuenta que el papa Pio XII (1857 – 1939) rezaba dos veces al día a su ángel de la guarda y decía que antes de entrevistarse con alguien con el que él consideraba podría tener diferencias en sus ideas, le solicitaba a su ángel de la guarda que hablara primero con el ángel de la guarda de la otra persona.

Los ángeles tienen la capacidad de adoptar diferentes formas para aparecer cuando es necesario e incluso llegan a mostrarse ante nuestros ojos con apariencia humana. Es probable que la persona ni se entere que estuvo ante la presencia de un ángel. Estos seres hacen uso de desconocidos, amigos, situaciones y eventos para ayudarnos y orquestar circunstancias que algunos catalogarían como casualidades y que no son más que causalidades – la mano de Dios y de los ángeles confabulándose para entregarnos todo lo bueno que el cielo tiene dispuesto para nosotros.

Todos podemos “comunicarnos” con los ángeles. Entre más se esté abierto a la posibilidad del contacto angelical, mas oportunidad habrá de sentir su maravillosa presencia. Para activar la comunicación positivamente y apreciar su preciosa ayuda, es indispensable estar receptivo y dispuesto a vivirlo. Los ángeles no dan una dirección donde ubicarlos, ni piden nada a cambio. Son difíciles de hallar cuando cerramos los ojos, pero si decidimos ver, los podremos encontramos en todas partes.

Es posible escribir miles de palabras acerca de los ángeles, pero detrás del velo de la incredulidad y superstición para algunos, la inspiración para otros y la búsqueda de respuestas y elecciones para la mayoría, la existencia y el poder de los ángeles es innegable y muchas personas lo han experimentado. A través de los siglos han sido fieles compañeros de nuestra vida y permanecido como símbolos de amor, bondad, misericordia e inocencia, valores que pareciera estamos perdiendo. Creamos o no en los ángeles, todos sus esfuerzos están destinados a conducirnos hacia una actividad y pensamiento totalmente centrado en el amor y a llevarnos de vuelta a Dios.

Martha Muñoz Losada

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