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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 08 de Enero de 2012.

Para el cierre del 2011, de seguro muchos de nosotros hicimos rituales, modificamos la decoración de nuestras casas, movimos los muebles, limpiamos armarios, despejamos cajones, regalamos cosas que ya no usábamos, estrenamos, cambiamos el look personal, el corte o el color de cabello, nos bañamos con champagne, etc.

Todo eso está muy bien y ayuda mucho energéticamente. Lo anterior fue por fuera; ¿y por dentro? ¿Hiciste también la limpieza de tu mente y corazón? ¿Las creencias obsoletas, los pensamientos anticuados, los juicios, los resentimientos, las ideas tercas de: “yo soy así, así nací, esto es lo que yo creo, es mi verdad absoluta, no sirvo para aquello, no es para mí, no me lo merezco, para qué intentarlo, no hay nada que yo vaya a cambiar a estas alturas, no me lo soporto, no se lo perdono” etc.? Esa parte de tu ser, es la que necesitas transformar. Ahí en tu interior, hay mucho por trabajar.

Además y aunque se puede hacer en cualquier época, el inicio de año es el tiempo propicio para plantar conscientemente con tu determinación e intención las semillas de amor que representan tus sueños y proyectos del 2012 y para que enfoques tu energía solamente en lo que realmente importa y sirve a tu propósito de vida.

Siémbralas, pide a Dios y a tus ángeles; pero pon de tu parte. Tu voluntad para ser cada día mejor, para conectarte con tu identidad espiritual, es muy importante para lograr lo que deseas. Desde el amor define claramente tus metas, analiza cómo puedes desarrollarlas y comprométete.  De lo contrario perderás el tiempo y malgastarás tu energía. No sacas nada haciendo una lista de un montón de resoluciones (de hecho, entre menos mejor) si no estás dispuesto a ponerlas en marcha, si no estás convencido de ellas, si te vas a rendir en el primer trimestre, si piensas que son imposibles de lograr o sencillamente si no te consideras merecedor.

Echa tus semillas en buena tierra y cuida de ellas. El abono y el riego simbólico que le vas a proporcionar equivalen a tus elecciones, pensamientos y acciones. Vigila tus emociones y decisiones. Antes de actuar, visualiza y analiza si lo que vas a hacer se alinea con tus fines y si la respuesta es un “sí”, entonces corre el riesgo, lánzate y aventúrate en su búsqueda.

La vida, las experiencias

Todos queremos que nuestros días transcurran suavemente, que nuestras vivencias de este año 2012 sean agradables; y a ratos se nos olvida que la vida es una experiencia que vamos manifestando a cada instante, que entre otras cosas, somos arquitectos, libretistas y diseñadores de lo que nos ocurre.

La divinidad y el universo entero nos apoya pero somos definitivamente nosotros quienes cocreamos nuestro  año 2012. Es muy cómodo suponer que Dios o los ángeles decidirán por nosotros y quedarse ahí esperando a que suceda sin hacer lo nuestro.

Da lo mejor de ti. Expande tu comprensión y conciencia. Disfruta los detalles del hoy, agradece, bendice, alégrate y facilítate la vida propia y la de quienes te rodean. Regala sonrisas, palabras amables. Aliviánate, perdona, deshazte y desapégate con amor de las viejas experiencias, los recuerdos no gratos, los momentos difíciles. De esta forma estás dispuesto energéticamente para recibir todo lo bueno de este año 2012.

No te auto boicotees, es decir no vayas inconscientemente en contra de ti mismo, no permitas que tus hábitos negativos, rencores y miedos te invadan, te paralicen y te abstengan de brindarte la oportunidad de hacer cosas nuevas. Con la ayuda del arcángel Jofiel, armoniza y trabaja en tu interior con tus pensamientos. Invoca además al arcángel Chamuel para rodear tu corazón con amor y tu mente con positivismo.

El universo te responderá

Cuando los días de este 2012 pasen, si algo no se da como quieres, recuerda agradecer tus bendiciones; elevar tu estado de ánimo con pensamientos entusiastas que te hagan sentir mejor y emitir frecuencias vibratorias similares a lo que deseas atraer. El universo te responderá de igual manera.

Si fallas, si crees salirte de tu camino, agarra de nuevo tu ruta. No te desperdicies, no hay necesidad de cuestionar tanto cada suceso, ni de engancharse con los pequeños incidentes que cuestionarán a tu ego. No sobrerreacciones y toma las cosas con calma. No está mal equivocarnos mientras aprendemos. ¿Quién dijo que había que acertar en el primer intento?

En este año 2012, no corras ni tengas tanta prisa por lograrlo todo obviando los pasos intermedios. Comprométete contigo mismo, con tus ideales. Disfruta; la vida es una danza continua, una celebración de amor. Recuerda: Dios es amor y quien permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (1 Juan 4,16)

Martha Muñoz Losada

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