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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 22 de Diciembre de 2013.

El 2013 transcurrió colmado de oportunidades y opciones para todos. Algunas se concretaron, otras están en vía de hacerlo. Gústenos o no, otro tanto se pudo haber quedado en medio y no se lograron. Lo cierto es que la navidad y el fin de año ya están aquí y es una época propicia para evaluar en conciencia de amor y luz lo acontecido, lo recibido y entregado.

Cada uno de nosotros posee en su interior la fórmula individual para ser feliz. Lo que para uno puede ser motivo de alegría, para otro probablemente no represente tanto. En ese sentido, todos somos hacedores de nuestras vidas. Por eso, aunque el ego nos incite a etiquetar un año o cualquier evento como bueno o malo, la realidad es que es solo cuestión de percepción y varía desde el ángulo que se vea.

Un ángel que no muchos conocen es el arcángel Jeremiel, también conocido como Remiel o Jerahmeel, especialista para hacer evaluaciones e introspecciones, cuyos objetivos sean el aprendizaje y el crecimiento. Jeremiel, es uno de los amorosos aliados celestiales que puedes involucrar para realizar la tarea que te propongo en esta reflexión.

Ejercicio para evaluar el año

·        Para empezar, haz tres respiraciones profundas y apela a Dios, a la Inteligencia Divina, al Universo, al Poder Superior, Fuerza Suprema, como tú le quieras llamar; para mí es Dios. Lo importante es que lo hagas entendiendo que vive dentro de ti y que puede más que tu. Pide estar en Su paz. En Su nombre llama a tus ángeles de la guarda y al arcángel Jeremiel.

·    Visualízate inmerso en una burbuja de luz blanca con destellos dorados y continúa respirando normalmente. Allí contigo están tus compañeros angelicales, apoyándote para que disciernas en amor. Planta tu decisión de querer escuchar y entender.

·       Chequea los compromisos que contigo mismo hiciste al iniciar enero. Analiza qué oportunidades de aprendizaje se te presentaron y cómo las asumiste. Lo que funcionó y lo que no, también.

·     Pregunta a tus ángeles qué pensamientos y actitudes tuyas influyeron en la no consecución del objetivo planeado y pide al Espíritu Santo que entre a tu mente para que te muestre cómo corregirlos. Recuerda que Dios y los ángeles siempre están incondicionalmente dispuestos a liberarte, a quitarte  de encima lo que no te favorezca siempre y cuando hayas entendido y asimilado la lección. Dales todo tu permiso para que lo hagan.

·      La más hermosa y honesta de las evaluaciones consistiría realmente en mirar:

            ¿Qué asuntos no perdoné o se me están dificultando perdonar?

            ¿A quiénes no he perdonado aún?

            ¿En dónde me faltó amar?

            ¿En qué eventos di lo mejor de mí?

            ¿En cuáles me abstuve de dar y/o de recibir?

            ¿Cuáles son mis logros más representativos?

        ¿Cuáles circunstancias del año que está terminando, me mostraron   mi mejor capacidad de tolerancia, de perdón, de comprensión y aceptación? O lo contrario: ¿de intolerancia, resentimiento, terquedad y resignación?

            ¿Con mis actitudes a quiénes me llevé por delante?

            ¿En qué área de mi vida me siento enojado o impotente?

            ¿De qué o quiénes continúo renegando?

            ¿A quién estoy culpando, en qué me estoy escudando?

           ¿Qué riesgos no me he atrevido a asumir, qué estoy posponiendo?

            ¿En qué aspectos me auto-desapruebo?

            ¿A qué mañas o creencias me encuentro todavía aferrado?

            ¿Qué debo corregir, rectificar y transformar?

        Y voy a tomar de Neal Donald Walsh, autor de los tres libros de Conversaciones con Dios, una de sus expresiones que más me gusta: a lo anterior, ¿Qué diría el amor? El amor es Dios mismo.

·      En silencio y armonía, sintiéndote rodeado del amor de los ángeles, escucha. No tengas miedo, Dios no condena, no hay juicio alguno en contra tuya. Él te ama eternamente y desea lo mejor para ti.

·      Esta es solo una pauta. Permite que tus preguntas afloren desde tu interior y escucha las respuestas en tu mente, en tu corazón, con todo tu ser. Recuerda que eres el amado hijo de Dios y que cuando pides ser ayudado, la ayuda está garantizada. Las respuestas de Dios no generan temor y a todos se nos contesta. UCDM – Un curso de Milagros cita: “Hay muchas respuestas que ya has recibido, pero que todavía no has oído. Yo te aseguro que te están esperando”.

Como ya lo he expresado antes, las respuestas se reciben de muchas maneras y Dios también nos habla a través de otras personas. Todos somos sus hijos, en todos nosotros mora Su Voz y Su Luz.

·      Termina el ejercicio en actitud de agradecimiento, felicítate por todo lo superado y haz una oración con tus propias palabras. Mi sugerencia:

Gracias Dios Padre, por este año que termina. Es mi deseo pedirte que transformes mis patrones mentales y me ayudes a elevar el        concepto que tengo de mi mismo.

Ángeles, ayúdenme. Limpien mis pensamientos carentes de amor. Renuncio a todo hábito o conducta que implique carencia, juicios,   rencor o culpa. Por favor separen lo verdadero de lo falso en mi mente. Refuercen el Reino de los Cielos en mí. Amén.

Cualquiera que sea el área que requiere mayor atención en tu vida, reordena tus circunstancias y responsabilízate. De lo contrario, lo que sucederá es que repetirás una y otra vez el mismo drama bajo diferentes esquemas, presentaciones y actores.

Para terminar, en esta navidad invitemos al ser de luz que ya somos, a nuestra mejor versión, a que renazca. Como niños, sintámonos inocentes y amados completamente. Tomemos la oportunidad que nos brinda la vida de arrancar un nuevo año, de empezar nuevamente, de cerrar heridas y así transformarnos desde adentro.

Feliz Navidad y Bendecido 2014.

Martha Muñoz Losada

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