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Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 22 de Febrero de 2015.

Una de las preguntas que con más recurrencia me hacen es cómo lograr acercarnos a los ángeles. No me refiero a comunicarnos, simplemente a cómo vincularnos inicialmente con ellos.

“Si nunca lo he hecho, ¿cuáles pueden ser esos primeros pasos a dar, qué tengo que hacer?”, me preguntaba un paciente la semana anterior.

Es curioso, porque están tan cerca y sin embargo, la mayoría piensa que se necesitan facultades o gracias “exclusivas” para poder acceder a ellos. Todos lo podemos hacer y no importa la edad ni las circunstancias que te estén rondando, cualquier momento es perfecto para aproximarte a los ángeles en general, para beneficiarte de su amor incondicional.

Te ofrezco entonces una guía clara de cuatro pasos, si es tu interés empezar a involucrar estas maravillosas creaciones divinas en tu vida.

1. Manifiesta tu intención

Es vital que expreses tu deseo de querer conocerlos. Aunque para muchos era normal cuando niños recitar, antes de dormir, la oración del Ángel de la Guarda, al crecer se olvida o pensamos que son cuestiones infantiles. Y son justamente ellos, los ángeles custodios, nuestros compañeros de viaje, los más cercanos a los seres humanos. Como siempre están a nuestro lado, es obvio que sean nuestro primer contacto con el reino angelical.

Y como en tantas otras ocasiones, te recuerdo que por la ley del libre albedrío, debes dar tu permiso para que ellos intervengan. Reconoce y honra su existencia, agradeciendo a Dios haberlos puesto en tu camino.

  1. Piensa en los ángeles

Al igual que el Padre, los ángeles no habitan en ningún lugar fuera. Están dentro, conectados eternamente con nosotros. Una definición hermosa de los ángeles es que son pensamientos de Dios. De manera que, concédeles, en conciencia, espacio en tu mente. Piensa en ellos desde que te levantes. Convérsales en voz alta o en tus pensamientos.

Involúcralos conscientemente en tus actividades. Invítalos a hacer parte de tu cotidianidad. ¿Qué tal si les pides que te ayuden a preparar un rico desayuno, a escoger tu ropa, a encontrar un taxi o una vía despejada para llegar más rápido a donde quiera que vayas?

A lo largo del día, dedícales unos pocos minutos. Entre más lo hagas, más se afianzará tu relación con ellos. Siéntete merecedor de su presencia. Son tus amigos permanentes y fieles. Desean ayudarte, es su misión.

Puede suceder que al principio te sientas raro porque tu ego va a hacer todo lo posible para hacerte creer que estás hablando solo. Pero tranquilo, tu ser divino si sabe que son reales.

  1. Eleva tu frecuencia vibratoria

Esto sí que es básico. Te explico: uno de los principios del Kybalión dicta que todo se mueve, todo vibra en el universo, nada permanece inmóvil y obviamente nosotros poseemos una frecuencia vibratoria. Los ángeles son seres de luz, vibran altísimo y es responsabilidad de cada uno de nosotros mantener nuestra vibración arriba. Por eso es que popularmente se habla de personas y sitios con buena vibra.

¿Cómo lograrlo? La clave está en el amor. Pensar, hablar, sentir, actuar; en resumen: vivir en coherencia y desde el amor. Todo lo contrario al amor te pone a vibrar bajito y te aleja de lo divino. Así que no tiene sentido tratar de acercarse a los ángeles que son amor puro y al mismo tiempo albergar emociones de resentimiento, rabia, crítica, venganza, chisme, tristeza, desesperanza, agresividad, impotencia, frustración o sentirse descorazonado o ansioso de que no sea posible.

He aquí el motivo por el que algunos creen que no lo están alcanzando. Claro, ese tipo de emociones baja la intensidad de tu estado vibratorio, te pone denso y así es complicado porque aunque los ángeles “aletearan” en frente tuyo, no te enterarías. No habría punto de encuentro o resonancia.

Debes conectarte con el idioma del amor. Vibrar en perdón y amor que es la frecuencia de mayor escala. De lo contrario, sería como estar parados al frente de la dirección correcta y no poder leer la nomenclatura, o entrar al cine a ver una película en un idioma que no se maneja.

  1. Crea un altar

Crear un espacio sagrado para los ángeles en tu entorno es una excelente manera de acercarte. Es más por ti que por ellos realmente. Y aunque la más bella ofrenda debería ser tu corazón sano, limpio y libre de resentimientos, un altar físico es el recordatorio de que los ángeles existen, de que te ayudan y puedes confiarles y entregarles tus preocupaciones.

No tiene que ser nada exagerado, no se necesitan muchas cosas en un altar. Algo que los represente, objetos que se asocien con los cuatro elementos (tierra, aire, fuego, agua): velas, flores, incienso, cuarzos, etc. Lo ideal es dejarte llevar por tu intuición. Próximamente abordaré con más detalle este tema.

Es importante aclarar: no te confundas, el altar para crear no es un lugar de adoración ni idolatría. Toda la gloria es única y exclusivamente para Dios. Es más bien un espacio de conexión espiritual y gratitud con tus aliados celestiales. Vuelvo e insisto, Dios vive dentro de nosotros.

Los ángeles son intermediarios, mensajeros y mensaje al mismo tiempo, abogan por nosotros, compartimos la misma esencia y guían amorosamente nuestros pasos en el camino de regreso a Dios. ¡Qué bendición tan grande es contar con ellos!

No es casualidad que hayan sido cuatro los pasos iniciales en el proceso de acercamiento con los ángeles. En numerología angelical, el 4 se asocia directamente con ellos y significa que los ángeles nos acompañan. Anímate y abórdalos, ellos son los más felices de que tu desees acercarte.

Bendiciones de amor y luz.

Martha Muñoz Losada

 

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